Autor: Albert Cortina

Libertad morfológica para forzar la evolución humana

El transhumanismo es el punto medular de la postmodernidad desatada. Después de que el motor ideológico de la modernidad, el liberalismo, y ahora el neocapitalismo global ha hecho estallar las formas prevalecientes de religión, Estado, nación, familia y género, nuestra especie está ante una importante encrucijada: cambiar la propia condición humana.

A lo largo de estas décadas, el progreso tecno-científico se ha ido convirtiendo en un factor ideológico, casi una pseudo-religión, un nuevo mesianismo secular, mientras que la tecnología no ha sido otra cosa más que tecnología.  La técnica es ambivalente, puede estar destinada indistintamente a procurar el bien o el mal. Las tecno-ciencias pueden estar al servicio de las personas o al servicio del biopoder que quiere controlar la totalidad de la vida.

Actualmente hemos llegado a la reciente fase de la cosmovisión tecnocrática que pretende superar las limitaciones de la especie humana en lo que de verdad la iguala, su vulnerabilidad y su condición mortal. Eso es lo que se busca desde el transhumanismo con el “Programa H+”. Una propuesta que quiere ser la última utopía/distopia del neoliberalismo occidental.

Proyecto transhumanista

Desde la visión transhumanista el ser humano no es un ente “sagrado”, sino solamente producto de la “casualidad”; por lo tanto, según este movimiento, el mejoramiento genético de las personas es una de las cuestiones de mayor implicación moral que se pueden emprender en el presente siglo XXI.

En palabras de la transhumanista Natasha Vita-More: “Querámoslo o no, nos convertiremos en cyborgs”. Dicha diseñadora norteamericana explica que “la persona capaz de adaptarse a la evolución tecno-científica, desarrollará también nuevas herramientas e ideas innovadoras”. Vita-More utiliza el concepto de “libertad morfológica” para referirse a cuando las personas aceleren su propia evolución mediante el diseño biotecnológico.

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Natasha Vita-More

Eternamente joven, poderes sobrehumanos, inmortalidad cibernética… Los transhumanistas aspiran a que los nuevos seres humanos se ajusten al Nuevo Orden Mundial. El progreso tecnológico debe permitir la supuesta optimización de nuestra especie y llevarnos de vuelta al paraíso, aseguran. La rebelión de las criaturas contra el Creador y nuestras propias limitaciones, son una constante en los discursos transhumanistas. En esta batalla, el ser humano intenta domar a la naturaleza y manipularla para satisfacer sus deseos.

El transhumanismo tiene su punta de lanza en la ciberguerra y en la revolución espacial.  Expertos del Pentágono en un estudio reciente titulado “Cyborg Soldier 2050: Human/Machine Fusion and the implications for the Future of the DOD” plantean el desarrollo de mejoras neuronales directas del cerebro humano para la transferencia de datos de forma bidireccional en soldados cyborg. En otras palabras se trata de otorgar telepatía al ser humano, un avance revolucionario en las capacidades de los soldados del futuro.

Soldados cyborgs

En otro orden de cosas, en estos momentos es objeto de intenso debate el problema que supondría la emergencia de una inteligencia artificial fuerte. Dicha Superinteligencia supondría la creación de una racionalidad exenta de moralidad y sentimientos humanos —aunque con un conocimiento ilimitado y memoria perfecta—, sin empatía, sin humanidad, sin corazón. En estas condiciones, el transhumanismo corre el riesgo de entregarle todo el poder a dicha Superinteligencia. El resultado podría suponer una dictadura cibernética de proporciones extraordinarias e inimaginables en estos momentos.

Como ha dicho el filósofo de la Universidad de Oxford Nick Bostrom, la Superinteligencia supone un” riesgo existencial” para la especie humana. En enero de 2015, Nick Bostrom, Stephen Hawking, Max Tegmark, Elon Musk, Martin Rees y Jaan Tallinn, entre otros, firmaron una carta abierta a petición del Instituto para el Futuro de la Vida advirtiendo sobre los potenciales peligros de la inteligencia artificial fuerte o general. En dicho documento reconocían que “es importante y oportuno investigar cómo desarrollar sistemas de inteligencia artificial que sean sólidos y beneficiosos para la humanidad”.

Dicha carta está firmada no sólo por personas no relacionadas con la inteligencia artificial como Hawking, Musk y Bostrom, sino también por importantes investigadores en computación (entre ellos Demis Hassabis, uno de los principales investigadores en IA), ya que después de todo, si desarrollan una inteligencia artificial que no comparte los mejores valores humanos, significará que no fueron lo suficientemente inteligentes como para controlar sus propias creaciones.

¿Sera la Superinteligencia la tecnología de la que se valdrá  el Anticristo descrito en la Biblia para dominar al género humano? ¿Será el Anticristo del Apocalipsis el ser más perfecto del nuevo género posthumano?

Anticristo posthumano

Retrato del Anticristo y bio-digitalización totalizadora

El filósofo y teólogo Vladímir Soloviev (1853- 1900), cosmista y católico bizantino ruso, escribió al final de su vida, a modo de testamento, el libro titulado “Breve relato del Anticristo”. En dicho libro destaca con poderosa fuerza el perfil del Anticristo y la narración sobre su ascenso hasta el mayor grado de poder que puede ser concebible en la Tierra.

En un escrito del año 1873, Soloviev definía así el objetivo de su vida: “Expresar el cristianismo en una nueva forma”, apartando aquello que “hasta ahora le ha impedido entrar en la conciencia general”. El impulso de ese objetivo es la convicción de que fe y razón no son realidades antitéticas, sino complementarias: la razón permite profundizar en la fe, y ésta hace comprender a aquélla que las exigencias más profundas de la filosofía son satisfechas por el cristianismo. En Soloviev, filosofía y teología no se confunden; se encuentran y se fortifican recíprocamente.

Vladimir Soloviev – 1892

En los diálogos del citado libro, Soloviev pasa al problema de la realidad y naturaleza del Anticristo, que el Señor Z (portavoz del autor) define como “encarnación del mal, encarnación individual, única en su ejecución y en su plenitud”.

De acuerdo con los comentarios al libro de Soloviev realizados por Fernando Castelli (Humanitas núm. 33) en dicho relato, un superhombre es consagrado Anticristo en el siglo XXI. El citado personaje aparentemente trae seguridad y prosperidad a la humanidad. La ciencia y la técnica habían alcanzado es esa época altos niveles de progreso y resolvían muchos problemas globales.

Anuncio del Apocalipsis

Únicamente permanecían sin resolverse las cuestiones últimas: la vida, la muerte, el destino final del hombre y el mundo. Junto con el materialismo teórico, entra en crisis también la espiritualidad y la fe de las personas, así como la concepción de la Creación a partir de la nada. Se ha apoderado de la Tierra una apostasía generalizada respecto al Creador y al Dios-Amor.

Mientras una inmensa mayoría de los hombres y mujeres eran totalmente incrédulos sobre los Últimos Tiempos, por otra parte algunos pocos creyentes llegaron a ser hombres y mujeres que entendían y razonaban en clave de conocimiento profético, cumpliendo las palabras del apóstol: “Sed niños en el corazón, no en la mente”.

En tiempos de San Pablo, el apóstol ya proclamaba que la salvación estaba cerca. En su carta a los cristianos de Roma, les exhortaba así:

“Hermanos: Comportaos reconociendo el momento en que vivís, pues ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. La noche está avanzada, el día está cerca: dejemos, pues, las obras de las tinieblas y revistamosnos de las armas de la luz. Andemos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria y desenfreno, nada de riñas y envidias. Revestíos más bien del Señor Jesucristo” (Rom 13, 11-14a).

San Pablo

En un contexto de incredulidad y desinterés por el conocimiento profético aparece, según el relato de Soloviev, el Anticristo. Es un joven de treinta y tres años. “El desmesurado amor propio de este gran espiritualista, asceta y filántropo parecía o al menos podía estar suficientemente justificado, además de esta excepcional genialidad, belleza y nobleza, por su elevado desinterés. Estaba de tal manera dotado de dones divinos que difícilmente podía criticarse por no ver en esos dones una señal especial de la benevolencia proveniente de lo alto y por considerarse segundo después de Dios, el único hijo de Dios, único en su género. En suma, él se consideraba a sí mismo lo que en realidad Cristo había sido ¿Cristo? El más grande de sus precursores”, enviado para preparar su venida, por cuanto el esperado en la historia era él, enviado por Dios a completar y corregir la obra de Cristo”.

Anticristo

El Anticristo del relato de Soloviev es de origen oscuro: no tiene nombre, puede aparecer en cualquier parte, es ambiguo y misterioso, pero también un portento de inteligencia y energía. Dice creer en Dios, pero su Dios se confunde con una realidad misteriosa, es decir, con el espíritu del mal, que le infunde un “desmesurado amor a sí mismo”. Impulsado por el orgullo. Quisiera usurpar el lugar de Cristo y fundar un reino “suyo”, apuntando a ciertos objetivos precisos: ante todo, instaurar “su” paz, basada en el “bien común” que significa “bienestar”, satisfacción de los propios deseos, posibilidad de diversión, seguridad y tranquilidad en una “Nueva Iglesia” sin Cristo, sincrética, mundanizada, sin libertad y apartada del Dios Trinitario.

La Sagrada Familia (Barcelona)
Religión Única Mundial

El engaño más peligroso del Anticristo residia en hacer creer que él era el verdadero “Mesías”, el “Salvador”, que había venido a perfeccionar -o más bien a corregir- la obra de Cristo

Siguiendo los postulados transhumanistas, el Anticristo perseguiría la ruptura de las fronteras de la condición humana pretendiendo mejorar al ser humano biológico y natural mediante las tecno-ciencias para transformarlo en otro ser. Diseñando genéticamente y biomejorando al humano, interviniendo en su línea germinal y en su mente.

Como ya hemos expresado en otras ocasiones, el transhumanismo aspira a trascender la condición humana que tiene una coherencia cósmica siempre que siga la Ley natural impresa en la Creación. En este escenario cabe preguntarse: ¿A imagen y semejanza de quién quieren los transhumanistas crear una Superinteligencia y unos seres posthumanos?

¿A imagen y semejanza de quien?

Según nos muestra el profesor Fernando Castelli, el cosmista Soloviev construyó el Breve relato antes citado a partir de cuatro idees básicas:

1. La esencia del cristianismo, no es su doctrina ni su moral, sino la persona de Jesucristo. Soloviev ve la marca del Anticristo en la creencia de que no hubo resurrección alguna, milagro alguno, revelación divina alguna. El filósofo ruso rechaza contundentemente que el cristianismo sea sencillamente una doctrina ético-social, que da sentido a la vida, enseña el amor al prójimo y rechaza la violencia. El cristianismo se centra en el Dios-Amor. Y los seres humanos están creados, según esta cosmovisión espiritual, en libertad y dignidad, a imagen y semejanza del Creador.

2. La Iglesia Católica es la Iglesia de Cristo, que tiene su fundamento en Pedro para que “finalmente pudiera ser el pastor de la grey en Cristo, es decir, de la Iglesia Católica, ortodoxa y reformada, superando las barreras existentes entre los cristianos”. Esa Iglesia es realmente el Pueblo de Dios, el Cuerpo Místico de Cristo.

Pueblo de Dios

3. La salvación vendrá de los judíos. A ellos corresponde desenmascarar la impiedad idolatra del Emperador (el Anticristo) y al Antipapa (el Falso Profeta), sublevarse y hacer triunfar al Dios de Israel. Y también son ellos los primeros en ver a Cristo – el judío Cristo- descender del Cielo para acoger a sus fieles. Así Soloviev fundió en su propuesta la escatología hebraica con la cristiana.

El Anticristo en Jerusalén

4. El narrador del relato, se pregunta: ¿Cuál es el verdadero sentido de todo el drama de la historia humana?

Soloviev no comprende por qué el Anticristo odia tanto a Dios. La respuesta parece banal: el hecho es que hay algo bueno, pero no en sustancia. El bien proveniente de Satanás es puramente en apariencia. No es generado por el amor, sino por el odio, no por la verdad, sino por la mentira. Por consiguiente altera la mente, deteriora el alma, genera la muerte, hace perder la armonía al Ser. El narrador, en una de sus intervenciones en el Breve relato dice: “No es oro todo lo que reluce”. El esplendor de un bien artificial no tiene valor alguno.

Para el analista internacional y teólogo Alberto Villasana, la palabra “Anticristo” tiene dos acepciones: “el que combate a Cristo” o bien “el que suplanta a Cristo”. Este último es el sentido usado por San Juan en el libro del Apocalipsis. Al inicio, no se mostrará como un personaje violento, malévolo y cruel, sino como un líder carismático positivo que solucionará los principales problemas de la humanidad (la guerra el hambre, el colapso financiero y ecológico) seduciendo a la mayor parte de la humanidad con su ingenio y su aparente bondad.

Lobo entre corderos

El Anticristo, quien según Villasana, será tomado por los judíos como el mesías prometido, celebrará un pacto con varios gobernantes, en favor de Israel, siendo un estratega y un embaucador que someterá a la humanidad, primero con seducción y argucia, y después mediante la fuerza. San Juan dice que reclamará finalmente para sí la adoración divina, promoviendo una religión apóstata universal, sincrética y única.

Adoración al Anticristo
Adoración al Anticristo

La “marca de la bestia” es para el profesor Villasana el centro del proyecto de gobierno mundial del Anticristo para lograr una dictadura económica global: una sociedad sin circulante monetario, con un sofisticado sistema de pago biotecnológico por el cual se pueda controlar a todo el mundo mediante las actividades cotidianas de comprar y vender.

El Apocalipsis nos relata de este modo que el Anticristo, “Hará que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre” (Ap 13, 16-18).

¿Camino de la marca de la Bestia?

Si bien esa cita  necesariamente no tiene porqué relacionarse directamente con la implantación del microchip, bien pudiera ser que ese fuera el instrumento tecnológico que facilitase el biocontrol global.

Tratar de escapar del sistema de microchip implicaría ser excluido del sistema de salud y educativo, del comercio, de los beneficios gubernamentales, de los sistemas de racionalización masiva de alimentos, del nuevo sistema financiero, etc.

Sistema financiero global

No obstante este escenario apocalíptico, desde una escatología cristiana llena de esperanza en el Redentor, la entrada de la plenitud de los judíos en la Salvación mesiánica, a continuación de la plenitud de los gentiles, permitirá al Pueblo de Dios llegar a la plenitud de Cristo en la cual Dios será todo en nosotros.

Jesús al encuentro del ser humano

De este modo, el triunfo de la Iglesia entendida como Pueblo de Dios, no se daría por un proceso de éxito gradual y evolutivo sino que, al igual que Cristo, deberá pasar por su pasión y muerte para llegar a su resurrección.

Visto desde otra perspectiva, Pierre Teilhard de Chardin, religioso jesuita, paleontólogo y filósofo francés nos dejó esta magnífica frase para la reflexión:

“Creo que el Universo es una Evolución. Creo que la Evolución va hacia el Espíritu. Creo que el Espíritu se realiza en algo personal. Creo que lo Personal supremo es el Cristo Universal”.

Pierre Teilhard de Chardin
Alpha y Omega
Cosmovisión de Teilhard

Inteligencia espiritual personal y colectiva

Ante ese retrato del Anticristo realizado por Soloviev y anunciado proféticamente por los textos de la Revelación, frente al desarrollo del transhumanismo y del paradigma tecnocrático entendido como un biopoder totalitario, podemos discernir adecuadamente sobre los tiempos en los que vivimos para seguir desarrollando nuestro proyecto evolutivo de perfeccionamiento como seres humanos. Para ello disponemos de la inteligencia espiritual también llamada inteligencia existencial o trascendente. De este modo el intelecto y la mente se conectan al corazón.

Conectar la mente con el corazón

Desde la cosmovisión cristiana, la Virgen Maria resultó ser el ser humano más singular de la Creación. Ella utilizó esa inteligencia espiritual ante los acontecimientos extraordinarios que tuvo que vivir y nos dicen los Evangelios que los contemplaba en su corazón. De este modo Maria, la Madre de Dios y de la Humanidad tiene reservado un papel fundamental en los Últimos Tiempos ya que por su humildad y sencillez será causa de salvación y antesala de la destrucción del mal encarnado en la figura del Anticristo.

María Inmaculada (Monasterio de Sant Cugat del Vallès)

Por otro lado, para Howard Gardner, psicólogo norteamericano que identificó las ocho formas de inteligencia en el ser humano, la inteligencia espiritual es “la capacidad para situarse a sí mismo con respecto al cosmos”. También podría definirse esa inteligencia espiritual como la capacidad de situarse a sí mismo con respecto a los rasgos existenciales de la condición humana como por ejemplo, el significado de la vida, el significado de la muerte y el destino final del mundo físico, psicológico y espiritual. La inteligencia espiritual de ese modo se manifestaría en profundas experiencias como el amor hacia nuestros semejantes o en la belleza de la expresión artística, colaborando así en la obra del Creador.

Para la cosmovisión cristiana, la inteligencia espiritual equivaldría a la razón iluminada por la fe y por la gracia santificante.

Santa Teresa de Calcuta

Por otro lado, el conocimiento profético del que hemos hablado a lo largo de este artículo, contribuye a aumentar dicha inteligencia espiritual como elemento constitutivo de nuestra naturaleza humana.

Contemplativos

Y es que la inteligencia espiritual resulta ser la más importante de todas las inteligencias del ser humano, irreproducible en un robot o en una inteligencia artificial.

Dicha inteligencia está representada por el poder de saber el significado de la vida espiritual y en el conocimiento y abrazo del Dios- Amor. Desde la Ciencia no está claro cómo se conecta la persona a esa dimensión espiritual pero seguramente sea a través de un estado de conciencia, de paz y de plenitud alcanzado mediante una vida interior cultivada desde el silencio y a través del compromiso de servicio hacia los demás, todo ello con la ayuda de la fe y de la gracia santificante.

ALBERT CORTINA. Abogado y urbanista.
Director del Estudio DTUM
Barcelona, 1 de diciembre de 2019

PARA SABER MÁS:

VIDEO: Cyborg Soldier 2050: Human/Machine Fusion and the implications for the Future of the DOD

VIDEO: Proyecto Neuralink

 

MAPA: Santuarios marianos del mundo que a modo de red espiritual conectada contrarrestan la extensión del mal y de la influencia del Anticristo.

Santísima Virgen María
Mapa de Santuarios Marianos – Apariciones

https://www.google.com/maps/d/viewer?mid=1mKLYb-iL3iYTZhXAiMNuqYVy3EQ&ll=-5.088887490341627e-14%2C19.972414500000013&z=2

WEB: Future of Humanity Institute

FHI

 

 

 

 

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Albert Cortina
(Barcelona, 1961) es abogado y urbanista. Impulsa un HUMANISMO AVANZADO para una sociedad donde las tecnologías exponenciales estén al servicio de las personas y de la vida, y no al revés. En este sentido, promueve la integración entre ciencia, ética y espiritualidad. Cree que conectar el cerebro con el corazón es un magnífico camino a recorrer. A partir de esa cosmovisión, se dedica a capacitar a las personas mediante la INTEGRACIÓN de la responsabilidad tecnológica, ambiental y social, desde los principios y valores de una ÉTICA UNIVERSAL aplicada a los desafíos del futuro y a la innovación para el desarrollo sostenible. Su principal vocación es ser mediador, facilitador, tender puentes y gestionar de forma integrada ideas, valores y proyectos a favor del BIEN COMÚN. Como director del Estudio DTUM (acrónimo de Derecho, Territorio, Urbanismo y Medio Ambiente), se dedica desde hace más de veinticinco años a la ordenación de la ciudad y del territorio, a la preservación de los espacios naturales, a la custodia de la biosfera y a la intervención y gestión del paisaje. Es consultor en inteligencia ambiental y en ecología integral. Imparte docencia y realiza investigación sobre ética aplicada al urbanismo y a la ordenación del territorio en la Universidad Autónoma de Barcelona, en la Universidad Politécnica de Cataluña y en otras universidades y centros de investigación. Personalmente cree que la trascendencia nos configura como seres humanos y por eso cultiva su interioridad y su inteligencia espiritual mediante la conversión del corazón. Actualmente focaliza su atención en la preservación de la CONDICIÓN HUMANA, desde una antropología que priorice el desarrollo integral de la persona, con el objetivo de capacitarnos para esta sociedad biotecnológica y para la revolución de la inteligencia artificial. Coautor y coordinador, junto con el científico Miguel Ángel Serra, de la trilogía de libros ¿HUMANOS O POSTHUMANOS? Singularidad tecnológica y mejoramiento humano (Fragmenta, 2015), HUMANIDAD∞. Desafíos éticos de las tecnologías emergentes (EIUNSA, 2016) y SINGULARES. Ética de las tecnologías emergentes en personas con diversidad funcional (EIUNSA, 2016). Es también autor del libro HUMANISMO AVANZADO para una sociedad biotecnológica (Teconté, 2017).

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