Elisabeth Hellenbroich , da Wiesbaden

La decima riunione del Valdai International Discussion Club , tenutosi dal 16 al 19 settembre, questa volta dedicato al problema della definizione dell’identità russa nel mondo moderno, è stata caratterizzata da un intenso dialogo tra i leader europei e russi , in particolare con lo stesso presidente Vladimir Putin .

La décima reunión del Foro de Debates de Valdai (Rusia), realizada del 16 al 19 de septiembre y dedicada en esta ocasión al problema de la definición de la identidad rusa en el mundo moderno, se caracterizó por un intenso diálogo entre los dirigentes europeos y rusos, en especial el mismo presidente Vladimir Putin (MSIa Informa, 27/09/2013).

En la reunión del año pasada, dijo Putin, que si Europa no abriese a Rusia la posibilidad de una cooperación constructiva, el país seguiría su propio camino y concentraría su atención en Eurasia. Este año, sin embargo, adoptó un tono más conciliatorio y se mostró más abierto a las opiniones expresadas por los representantes europeos, entre los cuales se encontraban el ex primer ministro italiano Romano Prodi (también ex presidente de la Comisión Europea), el ex premier francés François Fillon y el ex ministro de Defensa de Alemania Volker Rühe.

Los tres políticos europeos participaron en un panel que contó con la presencia de Putin y fueron muy receptivos al discurso del presidente ruso, e inclusive mostraron un gran aprecio por su política para Siria. En esa ocasión, Fillon defendió una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al afirmar que Francia “debe preservar su independencia y libertad de juicio y de acción ante Estados Unidos.” Esta posición, no obstante, provocó luego la ira del presidente François Hollande y del Partido Socialista francés, que acusó a Fillon de “no saber dónde vive.” Durante el foro, Fillon se refirió a Putin como el “querido Vladimir,” y clamó por una “acción común entre Rusia y Europa ante Siria,” destacando que ambos pueden desempeñar un papel positivo en relación a la guerra civil en ese país y abrir el camino para una solución política.

Con respecto a las consideraciones de Putin sobre la reconstrucción del Estado nacional (ver MSIa Informa de 25/09), Fillon dio énfasis a los puntos en común de la visión de ambos sobre los principios básicos de los deberes del Estados. En sus palabras, el Estado debe permitir la diversidad, que debe fundarse en el Bien común, en principios civilizadores y democráticos. Destacó que toda nación tiene “su propia historia y cultura,” y luego de la catastrófica Segunda guerra mundial, se creó una comunidad de estados en Europa, de acuerdo con los “principios cristianos comunes.” Fillon hizo, además, referencia al concepto creado por el presidente Charles de Gaulle de “una Europa del Atlántico a los Urales,” y afirmó que hay “un espacio común entre Europa y Rusia.” Lo que está en juego, según él, “es el destino humano de Europa.” A pesar de todo el renovado debate sobre Rusia y Eurasia, Fillon destacó que su intuición le indica que “Europa y Rusia tienen todo el interés de unirse.”

Putin, cuya política para Siria fue igualmente elogiada por Prodi, que la calificó de “opera prima,” y por Rühe, reiteró que su posición sobre ese país de Oriente Medio. Destacó que todo intento de contrariar los principios fundadores de Naciones Unidas y el consenso general implica disminuir “la esencia principal de esta organización internacional.” La crisis siria sólo se puede resolver por medio de un diálogo internacional entre gobierno y las fuerzas opositoras: “No importa cuán difícil pueda ser esto, necesitamos persuadirlos para encontrar puntos en común para llegar a un acuerdo, para encontrar un equilibrio de intereses. Solamente entonces la situación del país se podrá estabilizar por un largo periodo, e inclusive normalizarse.”

Destacó, así mismo, que el uso de armas químicas, que desencadenó la amenaza de una intervención militar estadounidense en Siria, fue una “provocación que se debe investigar.”

Igualmente interesante fue la intervención de Rühe, quien a última hora, sustituyó al ex ministro de Relaciones exteriores alemán Han-Dietrich Genscher, que no pudo comparecer a causa de las elecciones alemanas. Rühe destacó que a diferencia de la Conferencia de Seguridad de Múnich, también realizada anualmente, el formato del Foro de Valdai es muy eficiente, lo que abre el camino para un profundo debate entre rusos y europeos.

El ex ministro elogió a Putin y a “nuestros amigos rusos, los arquitectos del formato de Valdai,” y agregó que “lo que hemos visto aquí es la cultura de la inclusión y un amor al pluralismo. Y puedo decir a usted, señor presidente, que estamos fascinados por las voces pluralistas de Rusia.”
Rühe recordó que sus primeros contactos con Rusia datan de 1971 y afirmó que Sergei Karaganov (Director del Consejo de Política Exterior y de Defensa y uno de los organizadores de Valdai) “es un gran amigo mío desde finales de los años setentas.” Destacó también su primer encuentro con Putin, en 1995, cuando todavía integraba el equipo del entonces alcalde de San Petersburgo, Anatoly Sobchak, y destacó la fuerte impresión positiva que el actual presidente ruso le causó en aquella ocasión, y resaltó su simpatía por Rusia como “un interés de una vida entera por un vecino. Y todos nosotros, creo, en el continente (europeo), estamos interesado en una Rusia moderna exitosa.”

Rühe destacó en particular la generación rusa más joven, en contraste con la juventud de Alemania o de otros países de la Unión Europea, que experimenta una gran apatía política. Según él, los jóvenes son “el verdadero activo del país. Son muy inteligentes. Quieren tener una buena educación. Quieren estar más comunicados internacionalmente.”

El ex ministro afirmó además que su mensaje es que “Rusia se puede enorgullecer de su nueva generación, que quiere intervenir en la vida pública, lo que no sucede en la mayoría de los países occidentales.” Defendió la idea de abandonar la exigencia de visa de entrada entre ciudadanos europeos y rusos, los que permitiría a “centenas de miles de rusos estudiar en Roma, París u otras capitales.”

Prodi, que llamó a Putin “caro amigo,” retomó las declaraciones de Rühe en su discurso. El ex primer ministro se presentó como un buen amigo de Rusia y recordó la entrevista colectiva que dio en la época que ocupaba la presidencia de la Comisión Europea, cuando pidió una relación más cercana entre Europa y Rusia. Luego hizo una alusión a la imagen del “vodka y del caviar,” para destacar la complementariedad de las dos economías: “Las dimensiones del país, sus características son tales que los grandes cambios por los que se está trabajando, en la modernización y (generación de) tecnología, necesitan de una fuerte unión con ustedes. (…) Ustedes no pueden hacerlo sin nosotros, ni nosotros podemos hacerlo sin ustedes.”

tratto da http://www.msia.org.br/